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martes, 17 de junio de 2008

Seguimos con lo mismo: el hambre es estructural, no coyuntural.
Como se dice en este artículo, el hambre se debe a una mezcla letal de sobreexplotación, mala gestión, cambio climático (al menos a corto plazo). Por primera vez en los últimos 50 años la tecnología no está ahí para salvarnos. Porque en realidad lo que hace la tecnología es explotar más de lo que hay, no crea nada: no puede crear agua donde no la hay (a un precio razonable, se entiende), no puede crear suelos fértiles en el desierto, etc.
Si el problema no se ataja desde todos los ángulos: reparto justo, cultivos útiles, distribución de la tecnología, uso de técnicas menos intensivas en agua, combustibles y fertilizantes, y finalmente, control de la población y los hábitos de consumo absurdos, la cosa puede acabar muy mal.
No se trata de cosa baladí: alimentar a 4000 millones de tipos que viven el Asia es un trabajo de equilibrista. Cualquier fallo les cuesta la vida.
Ahora bien: ¿veremos que los campesinos dejan de ser pobres de solemnidad, ahora que el grano es escaso? ¿hacemos apuestas?

lunes, 16 de junio de 2008

Más precios, más muerte

Publica La Vanguardia que en Etiopía sufren la primera gran hambruna del siglo. Esta vez no son las malas cosechas. No. Los niños no morirán por falta de lluvia esta vez, sino por falta de dinero.
Esta vez son los altos precios de los cereales. Resulta que:
  1. En los países del África Subsahariana el 75% de la población es campesina.
  2. Produce menos de la mitad del cereal que necesita.
  3. No produce cereal porque no tienen medios técnicos (o sea, tractores, arados y cosechadoras, pesticidas, plaguicidas, abonos).
  4. Porque en vez de cultivar productos de consumo producen para la exportacion a países ricos, a saber en el caso de Etiopía: café y rosas, por las que no les pagan cuatro gordas, aun cuando el precio del café se acerca al del petróleo (esa es otra).

Si después de leer esto uno no se vuelve loco de rabia, o de impotencia como don Quijote, es que la locura está ahí para protegernos. Si esto no demuestra que el orden mundial es injusto, arcaico, anacrónico y finalmente criminal, no sé qué más hay para decir.

Añado que el ciclo maligno de corrupción, guerras y estallido demográfico hacen que el presente de estos países sea negro, pero el futuro probablemente peor. En el Africa subsahariana el VIH tiene características de plaga bíblica, y no parece que nadie le ponga freno, igual que a la natalidad desbocada, igual que a las guerras absurdas.

Recientemente leí, también en la Vanguardia, un analista inglés que proponía enviar soldadosa África, no ayuda humanitaria. Más policía contra los delincuentes, menos caridad con las víctimas. Empiezo a pensar que tenía razón. Ahora bien ¿quién es el primero en alistarse?

Cuando de nada sirve rezar, caminante no hay camino....

viernes, 6 de junio de 2008

Sigue el desconcierto, sigue el hambre

Se han juntado los países de la FAO y (para variar) han llegado a un acuerdo in extremis para intentar paliar el hambre en el mundo. No satisface a nadie, porque intenta salvar a unos pocos. La agricultura del primer mundo está subsidiada, y hace competencia desleal a la de los países en desarrollo. Éstos se quejan de que más que ayuda necesitan que no les pongan la zancadilla.

Y los del primer mundo necesitan un sector agrícola que no les haga depender en exclusiva del extranjero para su alimentación, para que el campo no se despueble, para que alguien cuide la naturaleza. En especial la Unión Europea, que va con cara de no haber roto un plato. De los norteamericanos nada se puede esperar.

¿Cómo solucionarlo? El primer mundo debe transferir tecnología, pero sobre todo abrir los mercados, algo que obliga a hacer a los pobres cuando se trata de bienes manufacturados y servicios. Debe obligar a que los beneficios se reinviertan allí en vez de atesorarlos en cuentas opacas en paraísos fiscales, debe poner fin a tanta hipocresía de mercado libre que no es tal y nadie quiere. Debe pensar qué hacer con su sector agrícola, con su ganadería intensiva. Invertir el dinero de los subsidios de modo que no rompa la espalda de los pobres.

Debe poner en marcha un orden mundial más justo en el que nadie juegue con la vida de la gente, en el que la comida deje de ser la inversión especulativa de unos pocos para ser lo que es. Buscar un modo de vida que no prive de recursos a la gran mayoría de la humanidad.

No soy economista, no sé gran cosa de esto. Pero todos sabemos que esto no puede seguir así. Basta ya.

miércoles, 4 de junio de 2008

De nuevo, el hambre: a ver qué hacemos

De nuevo aparece el fantasma del hambre en el mundo. Ahora en forma de hambruna universal. No es que no hubiera hambre, es que hasta ahora (los años tras la posguerra mundial) amenazaba a unos pocos o unos muchos, pero se libraba el mundo occidental.
Ahora ya no. En la era de la globalización, con los nuevos gigantes demográficos llenando por fin sus despensas, el ¿hambre? vuelve a aparecer en forma de subidas de precios espectaculares, y como siempre, las pagan los que menos pueden pagar.
Ya he escrito algún comentario hace semanas: no acabo de entender por qué el precio de un producto de primera necesidad puede subir un 120% de un año para otro, cuando previamente los productores no recibían medio euro por tonelada. Francamente, no lo entiendo. Cómo puede ser que países exportadores de alimentos los pasen mal, y que lo que antes era un "excedente de producción" pase a ser tan caro como la gasolina. Yo creo que hay especulación, y mucha.
Como no nos pueden robar de otra forma, nos roban así.
A todo esto, el director del Banco Mundial hace un llamado de socorro para que se proporcionen ayudas a los países pobres, donde la mayoría de la población vive de la agricultura y por debajo del umbral de la pobreza. Países como la India, Uganda o Kenia, donde la agricultura en muchos casos sigue en el neolítico.
Pero pensemos ¿seguirá la presión de los biocombustibes? ¿seguirá la presión demográfica incontrolada, con países como Iran, Pakistan o Malasia con el 35% o mas de su inmensa población por debajo de los 25 años?
Si no hay una autoridad que ponga orden, que regule los movimientos especulativos, que dirija las ayudas, echaremos un parche, pero vendrá lo mismo en 10 años. Dicen que los precios crecerán hasta 2013. Veremos, pero yo lo veo negro si no hay gobernantes con coraje para parar esta infamia. ¿lo tendrá Obama?

martes, 30 de octubre de 2007

Buena noticia, buena noticia (dos en total)

Este blog se está convirtiendo en una sarta de mosqueos políticos, que al fin y al cabo desaparecerán como lágrimas en la lluvia. Pero en este mundo cruel hay alguna noticia buena, que puede indicar que a veces el ser humano es capaz de amar en medio de las plagas. Al fin y al cabo, no puede haber oposición sin proposición. Vayan algunas por delante.
  1. La Asociación (Norte) Americana de Abogados (American Bar Association), que reúne a la mayoría de los abogados en ejercicio de los EE.UU. ha denunciado el sistema penal de su país, y pedido una moratoria de la pena de muerte. ¿por qué? Muy sencillo: porque es racista, injusto y cruel. En su mayoría ejecuta negros, hispanos e indios. En su mayoría son pobres. En su mayoría no tienen un abogado capaz. El sistema es cruel, y no tiene en cuenta los casos de enfermedad mental (el caso de Scott Panetti, con parnoia severa es paradigmático), de minoría de edad, etc. Esto de la pena de muerte y los delitos ha sido un argumento muy manoseado, siempre con la cosa de que "con la pena de muerte esto se acababa" o bien "los progres no la quieren porque son unos capullos". Bueno, pues en los EE. UU. parece que se van dando cuenta de que el sistema lo que busca es acabar con alguien, no hacer una justicia que funcione. Otro argumento, ya de pasada es "ya está bien de culpar a la sociedad". Claro, claro, y es verdad. El crimen lo comete una persona concreta. Pero no se puede mirar hacia otro lado y no querer ver los suburbios, la ignorancia, la droga, la miseria, que de verdad llevan a la delincuencia. Eso lo dice la Iglesia en los países pobres, y cualquiera que tenga ojos en la cara. Al criminal de guante blanco, al que blanquea el dinero que le paga el drogadicto tirado, a ése, se procura no tocarle para que no peligren puestos de trabajo. En fin, demos gracias al Altísimo (o a la cordura) de que los letrados norteamericanos hayan visto la luz, y en su país sea un argumento más para erradicar la pena de muerte, que tanto le gusta a Bush. (Y esperemos también que no sea un paso para conseguir que el proceso sea formalmente más justo, para cargarse de verdad a los culpables). A ver si otros les siguen el ejemplo y acabamos con esta lacra que figura en el palmarés de países con autoridad moral: China, EE.UU., Iraq, Irán, Sudán... y flipa: también Japón.
  2. En el British Medical Journal vienen varios artículos sobre cómo acabar con las desigualdades en salud. Esas desigualdades que para variar, afectan más a los pobres, niños, mujeres, en países empobrecidos. El editorial es esperanzador, porque refiere a varios ejemplos prácticos de África, Mexico e India. Hace referencia a otras iniciativas como las de Nueva Dehli (anemia infantil) o Bangladesh (vacunación contra la polio). En fin, parece que hay alguien que se pone a hacer los deberes. Qué alegría cuando se leen noticias así.

Ya sabéis: el progreso es que la utopía se haga realidad (O.Wilde), así que a buscar alternativas prácticasa los problemas de hoy.

jueves, 23 de agosto de 2007

Muerte en Perú

El terremoto de Perú nos vuelve una vez más a mostrar la muerte, la desolación y el terror ante una naturaleza que lo puede destruir todo, cuando quiera.
Los muertos son una prueba de que somos frágiles, que sin la manta de seguridad tecnológica que nos envuelve no tenemos nada. Que en el fondo, somos todos iguales y sólo hay una cosa que nos puede salvar: el amor, la solidaridad, el sabernos seres humanos.
Sin embargo, hemos de volver siempre a lo mismo: curiosamente, son los pobres los que más padecen estas situaciones. Un terremoto de estas características en Japón produciría unos pocos muertos, y las próximas generaciones verían resducido ese número, puesto que se pondrían mecanismos de seguridad.
Perú es una zona sísmica, lo sabían los incas y lo sabemos nosotros. Pero se siguen construyendo casas de adobe. Los pobres siguen viviendo donde y como pueden. Y cuando llega el peligro, éste se convierte en catástrofe.
¿qué hacer para que esto no vuelva a suceder? ¿para que no sea necesaria más ayuda de emergencia?
¿´Cuándo nos convenceremos de que la miseria del Sur no es más que un reflejo de la opulencia del Norte? ¿y cuándo haremos algo efectivo politíca, social y económicamente para que esta buena gente pueda salir del hoyo? Ese hoyo de tierra que se los ha tragado...